miércoles, 26 de diciembre de 2007

Hoy escribo con el ánimo por las nubes... Y es que día a día estoy más convencido de que he tenido la fortuna de encontrar a la mujer de mi vida. Sí, una chica encantadora, buena, sensible, adorable, y además, no hay que esconderlo, se trata de una mujer guapísima. Y no es que esté enamorado, es que la verdad es que se trata de una chica preciosa, que además tiene una sonrisa encantadora y una mirada penetrante. Ella es mi vida, y no hay dudas, sin embargo, estos sentimientos no garantizan que la relación sea para toda la vida, por lo que en estos momentos lo importante es ser consciente de que hay que regar el amor todos los días, que hay que derretirse con la persona que está a tu lado...
Bueno, descubriendo algunos aspectos más de mi nueva vida, apuntar que desde el 15 de diciembre vivimos juntos. Aunque las cosas parecerán excesivamente veloz, entiendo que esta decisión ha sido la más acertada de mi vida. Estamos conviviendo, nos estamos conociendo, nos estamos dando la oportunidad de ver si somos lo que creemos y seremos capaces de darnos la felicidad. Aunque quizá sea pronto para presentar un balance, sí puedo asegurar que cada día mi amor hacia ella es mayor. No puedo explicar qué me ha sucedido, pero sí puedo afirmar que Yolanda es la persona que siempre he estado esperando. Yolanda es el regalo que el destino me tenía guardado y que me ha ofrecido en un momento clave de mi vida. Yolanda apareció sin avisar para robarme el corazón, para apropiarse de mi alma y para demostrarme que la vida siempre nos da una oportunidad...
Así, el mes de octubre caminaba a su final cuando Yolanda iluminó mi destino. Por motivos profesionales estaba pendiente de marchar a otra ciudad. En concreto, tengo sobre la mesa la posibilidad de marchar a Madrid. El 5 de octubre de este año tuve una reunión de trabajo para analizar la situación. Me advirtieron de que existían muchas posibilidades de que a principios de febrero de 2008 me tendría que marchar a Madrid. Así, en aquel momento no vi con malos ojos el reto, por lo que la conversación final quedó pendiente, ya que si las cosas se retrasaban mi marcha se quedaría aparcada hasta el mes de septiembre u octubre de 2008. Pues bien, los días fueron pasando, y mi decisión de marchar estaba clara y firme, ya que mi vida personal ha sido un desastre durante los dos últimos años...
Sin embargo, el 23 de octubre sucede algo que hace que mi vida cambie. Por circunstancias y antojo del destino termino ese día hablando por teléfono con una chica (desconocida)... La conversación se alarga hasta el momento en el que tengo que dejarla, ya que iba al campo de fútbol para ver un partido. Ella me emplaza a que sigamos charlando una vez salga del encuentro. Yo, ilusionado y desconcertado, no dudó en llamarla una vez llego a casa tras el partido. En esta conversación tenemos la oportunidad de conocernos un poco más y de ir descubriendo cosas...
Así, al día siguiente, 24 de octubre, Yolanda, por sorpresa, me llama para preguntarme si podemos quedar para comer. Yo, por trabajo lo tengo complicado, sin embargo, hago un esfuerzo y un hueco y me desplazo a su zona de trabajo, sin embargo no tengo más de una hora y media para estar con ella. El encuentro fue fabuloso y alucinante. Se creó una conexión difícil de explicar. El tiempo nos comió y llegó la hora de marcharme. Llovía, así que la acompañé hasta el portal de su despacho. Allí, le pregunté si existía la posibilidad de quedar luego, aunque fuese tarde, ya que tenía tarea. Ella aceptó. Me encantó.
La tarde pasó... Y quedamos en mi casa. Estuvimos charlando hasta bien entrada la noche. Yo sentado en un sofá, ella en otro, ahí, alejados y castos. Me explicó algunas cosas de su vida, yo le expuse la mía... Y nada, luego, ya tarde, la acompañé a su coche y llegó el momento de besarla. Vaya, parecía una odisea, la timidez se apoderó de la situación... Jamás entenderé el motivo, pero algo me decía que debía hacer las cosas bien y no tenía que equivocarme con ella. Un beso y un hasta luego:
-Mañana podemos quedar si te parece? -dijo ella.
-Claro, te llamo y ya concretamos.

Desde entonces no nos hemos separado...

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